QUIENES SOMOS

El Club Deportivo Gokai nació en 2015 con una idea clara: acercar las artes marciales tradicionales de Okinawa al corazón de Tenerife y convertirlas en una herramienta de crecimiento personal, deportivo y social. Desde entonces, nuestro dojo se ha convertido en un espacio donde niños, jóvenes y adultos encuentran no solo un lugar de entrenamiento, sino también una segunda familia.

Estamos especializados en el Karate Goju-Ryu de la escuela Jundokan, fundada por el maestro Eiichi Miyazato, y en el Kobudo Matayoshi, una disciplina que preserva el uso tradicional de las armas de Okinawa. Además, ofrecemos clases de defensa personal y preparación física, adaptadas a todas las edades y niveles.

Nuestra misión va mucho más allá de la enseñanza técnica: buscamos formar personas a través de valores como el respeto, la disciplina, el esfuerzo, la humildad y el compañerismo. Cada clase es una oportunidad para mejorar, no solo en el tatami, sino también en la vida cotidiana.

Contamos con un equipo de profesores titulados, encabezados por entrenadores nacionales, con amplia experiencia en la práctica, la enseñanza y la competición. Trabajamos con grupos reducidos para garantizar una atención personalizada y un progreso real en cada alumno.

Desde nuestros inicios, hemos participado en campeonatos, seminarios y exhibiciones tanto en Canarias como a nivel nacional e internacional, siempre con la convicción de que el karate y el kobudo no son solo deportes, sino un legado cultural que debemos cuidar y transmitir.

El Club Deportivo Gokai está afiliado a la Federación Canaria y Española de Karate, así como a la International Meibukan Karate Association (IMKA), lo que asegura que nuestra enseñanza sigue los estándares oficiales y mantiene la esencia de las tradiciones okinawenses.

Hoy, tras casi una década de recorrido, seguimos creciendo gracias a nuestros alumnos, familias y a la comunidad que nos rodea. Si algo nos define es que en Gokai nadie entrena solo: aquí cada paso que das está acompañado por compañeros que se convierten en amigos y profesores que caminan contigo dentro y fuera del tatami.

Porque para nosotros, el karate no acaba al terminar la clase: empieza cuando aplicas lo aprendido en tu vida diaria.